Ir al contenido principal

Aprendí a aprender de mi hijo

La parálisis cerebral o ECNE (encefalopatía crónica no evolutiva) es un trastorno permanente de la coordinación y del movimiento del cuerpo. Hay distintos grados y tipos, y se considera una discapacidad física y motora porque, justamente, es permanente; no tiene cura y exige una rehabilitación continua (fiositerapia) para que las personas que la tienen lleven una vida lo más autónoma posible o bien, y con suerte, independiente. 

Afortunadamente, la parálisis cerebral es una lesión. No es una enfermedad porque no es degenerativa, contagiosa, hereditaria ni progresiva; es una lesión que está casualmente ubicada en el cerebro y condiciona las órdenes neuronales que reciben los músculos para moverse o mantener, por ejemplo, el equilibrio. En algunos casos, la PC genera plejías (inmovilidad total del cuerpo) y en otros, paresias (movilidad reducida). En todos los casos, la consecuencia directa de cualquier parálisis es la espasticidad. La espasticidad es aquella que evidencia la lesión y la que causa rigidez muscular (en algunos casos acompañada de espasmos) condicionando los movimientos motores gruesos (como caminar, correr, saltar, sentarse o gatear) y finos (como atarse los cordones o comer, tocar el piano o escribir).

Releo lo que escribí y me aplaudo sola, porque lo escribí yo después de casi dos años de informarme sobre la discapacidad que acompaña a Mateo. Aprendí mucho sobre ella y lo hago todos o casi todos los días en los que veo a Mateo crecer. La maldije, por supuesto, porque por momentos realmente la odio mucho. Y por otros aprendí a tomarla como algo más con lo que hay que negociar. Que la parálisis es uno de los tantos problemas que tiene o tendrá Mateo en su vida, que los desafíos por lo general vienen con su solución, que no habrá cura hoy pero hay tratamiento, que su parálisis es (¿afortunadamente?) de moderada a leve, que Mateo al igual que Clara es lo mas grande que nos pasó en la vida más allá lo que tengan, que cada uno tiene su camino, etc, etc, y otras muchas sentencias positivas que buscan no etiquetar, no diferenciar, sino simplemente convivir.  

Cuando supe que Mateo tenía PC creí que me moría, porque eso de las parálisis cerebrales le ocurren a otras personas muy alejadas de mi entorno. Mucho menos a mi hijito pequeño, porque nadie de mi familia o de la de mi marido tiene o tuvo jamás problemas neurológicos. El cerebro, además, siempre funciona. Lo que a veces falla es el corazón o aparece el cáncer (ponele), pero el cerebro no se malogra, es muy raro que ocurra, "una verdadera desgracia..." Todo eso pensaba. Cuánta pelotudez pensaba, ¿nocierto? 

La parálisis vino a instalarse en mi casa sin preguntar. Simplemente apareció. A ver, no lo hizo de la nada misma, claro, sino porque Mateo sufrió al nacer. Y nacer le costó una secuela neurológica motora. Según la RAE, una "parálisis cerebral" que a él le condiciona el movimiento de sus piernas. Desde el ojo clínico una "diparesia espástica" a "predominio izquierdo", porque la lesión de Mateo es mas evidente en su hemisferio cerebral derecho.  

Aprendí que el término "parálisis cerebral" paraliza a más de uno (yo incluida pero después me humanicé mejor) y que a la mayoría de los mortales nos lleva a imaginar un cerebro verdaderamente paralizado: alguien incapaz de moverse, ergo y desde el vamos, incapaz de razonar o sentir. ¡Cuánta ignorancia! 

Que alguien me explique por qué pensamos que una persona que no mueve su mano, brazo, pierna, boca (lo que sea) o, por ejemplo, no habla o se comunica de la forma convencional seguramente no razona, es idiota o una ternura de luz atrapada dentro de un cuerpo defectuoso porque, pobre, está enfermo. "Está enfermo". Dios mío, cuánta desinformación, cuánta ignorancia, cuánta idiotez.

Aprendí que esta ecuación existe y que el orden de los factores no altera el producto: 

Miedo = Desinformación = Ignorancia = Pelotudos = DISCRIMINACIÓN

Y aprendí a aprender de mi hijo. Si supieran lo que Mateo me enseña día a día sabrían cuánto mejoré. Como persona. Más humana, menos exigente, más relajada. La magia de las pequeñas cosas, los pequeños grandes milagros. Y ejercer un desafío fundamental: vivir día por día.   

Comentarios

  1. Hola Vicky. Muy de acuerdo contigo, debemos vivir el día a día. Queria preguntarte, seguido a la LP vino la PC? O esto es junto. Que pena mi desinformación. Y por otro lado, Mateo ha tenido problemas de sueño o estreñimiento?? Mil gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Sandra, sí, seguido de la LPV Mateo tiene una PC de moderada a leve. Por lo general, las LPV (dependiendo del grado) derivan en una futura PC. O PC / Epilepsia. en el caso de Mateo, es una PC que le afecta lo motor. No, gracias a Dios Mateo no ha tenido nunca problemas de sueño ni de estreñimiento. Siempre durmió bien, de corrido, y siestas por las mañanas. Un beso grande.

      Eliminar
  2. hola necesito que me ayuden con esto. mi hijo tiene estos sintomas. es posible que se recupere

    ResponderEliminar
  3. Hola Vicky. Mi hijo tiene hemorragia grado 4. Aún no está el diagnóstico definitivo pero me dijeron que va a quedar una lesión importante en el hemisferio derecho. Quería consultarte, en los primeros meses de vida, notaste algún síntoma?

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Vivir con leucomalacia periventricular

La verdad, recién empezamos. No tenemos idea de cómo es vivir o, mejor dicho, convivir con la leucomalacia en la mesa familiar. Además, nos parece un término médico horrendo y difícil de comprender. A "leucomalacia" encima se le suma otra palabra más horrenda: Periventricular. Parece una joda. Demasiado complicado hasta para pronunciarlo, pensás, pero después te encontrás memorizando cada sílaba y te volvés vocera n° 1 del término: Leucomalacia periventricular . Al principio lo escribís mal, pero Google te lo encuentra igual y maldecís la exactitud del motor de búsqueda. Descubrís que hay poca información al respecto, que en general se da en bebés extremadamente prematuros o casos mundiales en los que son a término pero lamentablemente sufren algún tipo de falla cardíaca o renal. O, por qué no, en el tuyo. Nosotros Somos papás jóvenes, o eso creemos. No llegamos a los 33 años y hace casi 11 meses que fuimos padres primerizos de un bebé hermoso. Pesó poco y eso nos asustó...

Constanza Orbaiz: "La persona siempre es mucho más que un diagnóstico"

Constanza Orbaiz, psicopedagoga Hace unos días que encontré y se hizo pública y viral esta joyita que acá también comparto. Por joyita me refiero al video que ven a continuación. Se trata de una psicopedagoga con parálisis cerebral que cuenta su historia de vida, cómo convive con su discapacidad, qué hace falta hoy para comprender que la diversidad necesita un espacio en el que todos podamos ser como somos , sin tener que parecernos a nadie, nos lleve el tiempo que lleve, entre otras sentencias que hacen único y moderno a su discurso.  Amé cada palabra de Constanza Orbaiz. La amé, agradecí y celebré haberla encontrado, que viva en Martínez, que sea argentina, que tenga mi edad, que tenga una parálisis cerebral y que, costeando sus dificultades y remando cada desafío que tuvo que afrontar haya podido estudiar, hablar, caminar, recibirse, y lo que es más admirable, trabaje hasta hoy ayudado a otros para que ellos también "puedan", como dice en su conferencia.

Siempre para adelante

Revisando los posts viejos, me di cuenta de que este blog sólo menciona avances. Y eso es bueno, muy bueno. Alentador para los que me leen, alentador para nosotros. Sin embargo, y lo sabemos bien, cerramos un año duro. Durísimo. No somos negadores, pero somos optimistas y desafiamos los límites. Queremos cerrarlo porque lo merecemos y sabemos que nuestro hijo es capaz de muchas cosas, nos sorprende, festeja, celebramos, y agradecemos el milagro de tenerlo con nosotros. No por lo que tiene, sino por lo que es. Mateo no es especial por tener leucomalacia. Mateo es un niño más. Yo no soy una mamá especial, ni la vida me eligió a mí para una goma. Decir eso, o pensarlo, es una forma bonita de seguir discriminando. Para el caso, todos somos especiales porque no hay fotocopias. ¿Especial? Especial es la pizza de jamón y queso.  Avances Los avances son gigantes. Hace unas semanas que Mateo ya se para solo en la cuna , de donde sea, y hace un mes que camina con un carrito delante...